Mar 08

Hoy, 8 de marzo, es el día de la mujer trabajadora, festividad que se lleva celebrando desde 1911 y que conmemora la lucha de la mujer por su igualdad completa frente al hombre en todos los aspectos de la vida.

Pese a que ha pasado casi un siglo desde entonces, el día sigue celebrándose y es fiesta nacional en algunos países. Las peticiones no son las mismas, pero en origen el problema no ha cambiado.

En los países del primer mundo la mujer ya no pide derecho a sufragio ni a trabajar, ahora pedimos derecho a ser tratadas como iguales. En España tenemos la tasa femenina de paro más alta, los contratos más precarios y un salario de un 25-30% inferior al de un hombre. A eso hay que sumarle el problema de conciliar la vida familiar con la laboral porque claro, los hijos y la casa parece que son propiedad de la mujer, y el marido no tiene ninguna obligación al respecto.

No obstante, ojala las cosas fueran igual de “malas” en otros países del tercer mundo: Mutilación genital, todo tipo de violencia física y sexual, burkas, incluso la imposibilidad de tener derecho a servicios básicos, como la sanidad, por el simple hecho de ser mujeres.

Y es que todavía hay muchos hombres con miedo. Miedo a ser superados por una mujer, por ver en su vida como otra persona, que sólo se diferencia por el sexo, puede ser su jefa. No les importa que el hecho de la participación femenina pueda ser beneficioso para su país, teniendo así más mano de obra para que el país prospere. Lo único que les importa es seguir siendo ellos los amos, y la única forma que tienen de serlo es la más triste e ignorante de las formas, el abuso físico.

No hace falta que explique que esos hombres, a parte de muy poco inteligentes, son poco más que animales, pero son muy numerosos, y no sólo en el tercer mundo.

Harta estoy de ver como trabajadoras con licenciaturas en ciencias tienen que hacer documentos y fotocopias, supeditadas por un jefe con una autoestima nula. Maridos e hijos que, pese a ver a su mujer o madre muerta a trabajar en casa son incapaces de levantar sus asquerosos culos del sofá. Muchos hombres que acaban matando a mujeres por la premisa de “la maté porque era mía”.

Todo eso pasa en España, y la única manera de evitarlo es la educación. Educar a los niños, enseñarles que las mujeres son igual de capaces en esta sociedad y que menospreciarlas es menospreciar el desarrollo de nuestro país. Afortunadamente, las tornas están cambiando. Cada vez hay más tíos que comparten las tareas de casa con la mujer, que nos ven como iguales, y que nos respetan como tal. No obstante, hay también mucho joven que menosprecia a las mujeres, que las maltrata y las considera inferiores y hay que conseguir que esto pare de una vez.

Porque todavía muchos hombres intentan justificar o por lo menos quitarle importancia a un maltrato. Si te enteras que un amigo le pega un puñetazo a su novia, por dios, no le mires a la cara siquiera, denúncialo, y déjale claro que en la sociedad que vivimos es un paria.

Este día quiero recordarles a las mujeres, pero sobre todo a los hombres, que tienen que luchar por la igualdad de todos los ciudadanos, independientemente de su sexo, religión o nacionalidad. Seamos un poco más inteligentes, no caigamos en menospreciar a otro por falta de seguridad en uno mismo. Con el trabajo de todos haremos este mundo mucho mejor.

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