Ayer después de un tormentoso examen de Estadística (mejor no entrar en detalles, pero me lo he preparado un huevo y no salió todo lo bien que yo quisiera), me fui a Vistalegre para ver, y sobre todo, oír, a Arctic Monkeys.
La verdad es que no he oído nada de su tercer disco, Humbug, y eso que había recibido críticas positivas de su último trabajo. Tampoco es que fuera una acérrima fan de sus anteriores trabajos. Simplemente de cuando en cuando los llevo en el iPod porque me gusta mucho la caña que le dan y siento simpatía por sus comienzos.
Tengo que decir que el último trabajo me sorprendió bastante. Los Arctics empiezan un poco a aprender a tocar como verdaderos músicos sus instrumentos (no nos engañemos, aunque la gente atruene a aplausos sus solos no son nada del otro mundo), y han ganado muchos enteros en su conjunto. Hoy me he enterado que su último disco fue producido por Josh Homme (guitarra y vocal de Queens of the Stone Age y Them Crooked Vultures), y me da que gran parte de esa maduración ha sido gracias a él.
Las nuevas canciones me encantaron, y sus grandes temas me hicieron vibrar, aunque de saltos no hubo nada, que después del día de ayer no era ni persona
En cuanto al apartado técnico, de Vistalegre me toca decir lo mismo que con Editors, la acústica es penosa. No entiendo porqué Editors no tocó en La Riviera y porqué Arctic (donde había mucho más público) no pudo hacerlo en el Madrid Arena.
Así que ayer por lo menos disfruté de un buen concierto que me ha servido para reafirmar mi gusto por este grupo y a animarme a escuchar su último trabajo.

