Este fin de semana nos hemos encontrado con una noticia que, pese a ser lógica, no ha dejado de sorprender a la opinión pública: el rey es mayor y tiene enfermedades de persona mayor, como el resto de mortales.
Pero la situación de que el Rey Juan Carlos tuviera un nódulo pulmonar del que ser operado ha destapado ciertas maneras a analizar, tanto del rey como de la sociedad.
Primero, me parece curioso que el rey no ceda sus poderes durante el tiempo que está ingresado. Parece que esa manía de los Borbones de aferrarse al poder y no dejarlo ni con agua hirviendo no había muerto en la figura del padre del rey (Don Juan).
Además, esto ocasiona preguntas. ¿Acaso el Príncipe Felipe es más tonto que cualquier Borbón normal (que ya es decir)? ¿Es que su padre no se fía ni muerto de que las riendas del país (aunque sea sólo cara a la galería) recaigan en las manos de su propio hijo?

Por otra parte, hay que tener en cuenta la actuación de la Casa Real. Ya nos tienen acostumbrados a comportarse más que como una institución gubernamental como la mafia siciliana, pero eso de no avisar hasta que el rey no estuvo ingresado, ¿a qué se debe? ¿Es que realmente no estaba tan claro que el nódulo pulmonar fuera tan poquita cosa como se anuncia a bombo y platillo?
Y luego, ya para acabar, también hay que pararse a observar como ha actuado la sociedad a esta noticia.
Como ya se sabe, España es en su mayoría Juancarlista. Es decir, son “fans” del rey y les preocupa mucho que su amado monarca estire la pata, pero tampoco es que sean monárquicos en sí.
La opinión pública parece que se ha dado cuenta de que el rey va a morir y se pregunta que pasará después. Como ya se ha encargado su padre de dejar claro, Felipe no tiene pinta de saber ni atarse los cordones de los zapatos el sólo, así que difícilmente va a saber ser el jefe de estado de nuestro país.
Este chaval, que tan caro nos ha salido, que se ha pasado la vida estudiando en sitios de la ostia para ser un gran rey, no da muestras de estar preparado, porque ni siquiera su padre le deja la batuta un par de días, siendo la reina la encargada de ocupar su lugar durante su convalecencia.

Tengo esperanzas. Algún día, espero que no cercano porque no soy tan jodidamente obstusa, el rey pasará a mejor vida y se iniciará (espero) una consulta popular para ver si queremos seguir manteniendo parásitos, o por el contrario, preferimos una república donde el jefe del estado es elegido democráticamente y no por línea sanguínea.
Porque, no nos engañemos, España ha sido monárquica porque no le quedó más remedio y siempre que ha podido ha mandado a sus reyes bien lejos (a Italia, por ejemplo). En esta ocasión, espero que ocurra lo mismo. La gente respeta a Juan Carlos por todo lo que hizo por este país, pero a su hijo, que no ha demostrado absolutamente nada, es otro cantar.