Ayer, 28 de Noviembre, era un día grande, y no porque quedara un mes para hacer 5 años con Andrés, que también xD, sino porque tenía lugar uno de los conciertos que más fervientemente esperaba: Muse.
La banda de Matt Bellamy nos tenía abandonadísimos. Hacia 3 años que no pisaban España y por esa época estaba recien llegada a Madrid como quien dice, con la mente enfrascada en exámenes, mudanzas, crísis conyugales, y otros menesteres que me hicieron obviar su última actuación. Pero por fin me quite la espinita que tenía con Muse.
Hay una frase que suelo decir alguna vez: “Si no fuera por la música y los libros la vida sería aburrida de cojones”. Pues podría decir que sin Muse la vida sería bastante más insípida, porque si para mí es importante la música, Muse hacen la que más me gusta. Son de esas pocas bandas que me hacen sentir la música de verdad. Tienen canciones que me excitan, otras que me hacen llorar, incluso otras que me animan a saltar más que en cualquier concierto de Punk al que haya ido.
Y eso que ayer no comenzó el concierto como esperaba. Llegamos tardísimo gracias al Tomtom (según el muy hábil la ruta más óptima es meterse por medio de Gran Vía) y nos pasamos un buen rato hasta que conseguimos aparcar. Total, al final cuando llegamos la zona de pista (donde yo había dicho que quería estar una y otra vez) estaba ya cerrada. Esto me causó una mala ostia bastante grande, y aunque el sitio era cojonudo estaba de morros con Andrés xD
Mientras entrábamos estaba ya actuando uno de los grupos teloneros que más hemos visto, y también uno de los que más me gusta, Biffy Clyro. Por muy teloneros que fueran de Queens of The Stone Age y Muse ahí están en mi iPod desde hace un año, porque el grupo en sí es cojonudo. La verdad que cuando terminaron tenía un buen sabor de boca, porque aparte de tocar algunas de su último disco que me encantan ahondaron en otras canciones que no había oído en la vida, y que me molaron muchísimo.
Mientras tanto Palacio se fue llenando, hasta llegar a los 16.000 asistentes que al final nos reunimos para ver a Muse. Con mi camiseta de Muse ya enfundada esperamos pacientemente a que salieran el trío inglés.
Se apagaron las luces y un despliegue visual tomó el lugar. Tres grande torres de tres pisos comenzaron a reproducir una animación mientras Muse comenzaban a tocar, eso sí, sin que nadie los viera, hasta que las tres torretas se abrieron y mostraron a los tres componentes mientras daban inicio a los primeros acordes de Uprising. Versión digna de estudio, que precedió a otro tema más de su último trabajo Resistance.

Muse tocando United States of Eurasia
Pero no fue hasta la tercera canción hasta que Muse no nos levantó a todos (incluido a la gente de gradas, que no nos volvimos a sentar el resto de concierto) con uno de sus temas más apreciados, y uno de mis favoritos, New Born. No esperaba que la tocaran pero me hicieron enormemente feliz. De hecho, sin que me de vergüenza reconocerlo, la parte del piano inicial consiguió que se me escapara alguna lagrimilla.
La siguiente fue todo un tributo a mi persona, Map of Problematique, y que no era más que un interludio a mi canción preferida, Supermassive Black Hole. El inicio fue igual que su versión de Wembley, aunque faltó una parte que me encanta. Por desgracia no le pusieron muchas ganas y quedo algo desmerecida.
Pero la cosa no acabó aquí ya que tras esta decidieron tocar una de las mejores de su último disco, MK Ultra, y que alargaron positivamente mientras el palacio al completo comía ya de la mano de Bellamy y compañía al tocar, poco después, una versión soberbia de Hysteria.
Luego la cosa se relajó un poco con alguna canción algo mediocre como United States of Eurasia, no obstante, durante ese periodo de canciones menos trascendentes todo el palacio pudo disfrutar de una Jam impresionante entre el batería y bajo, que no se a los demás, pero a mí me puso la piel de gallina.
Pero el concierto no cayó, y de nuevo Muse nos “castigó” con una ronda increíble de temazos: Starlight, Plug In Baby, Time is Running Out, y por último, mi favorita del último disco, Unnatural Selection. Al finalizar esta, Muse se fue del escenario, siguiendo la tradición de pirarse para que todos pidamos que vuelvan y así afrontar la recta final con el público entregado. No obstante, hay que destacar que no fueron demasiado casinos con el parón y volvieron a los pocos minutos.
Comenzaron con la parte uno (Overture) de la Exogenesis Symphony, de su último disco, canción con la que disfrute tranquilamente de cada uno de los instrumentos y que tanto echaba en falta (hasta ese momento no paré de saltar, moverme y cantar todas las letras).
Pero Muse no nos iba a dejar descansar por mucho tiempo y tocaron Stockholm Syndrome, para mi gusto una de sus mejores canciones cañeras. El concierto ya llegaba a su fin, y Andrés no paraba de quejarse porque no hubieran tocado Knights of Cydonia. Así que Chris (bajo) comenzó a tocar la armonica. Aunque en primer momento le dije a Andrés que tal vez se cumplieran sus más que cansinas peticiones (debido al tono de western de la armónica), al continuar con el interludio me empezaron a sugir dudas (tocaron acordes que me recordaban a otra canción), pero finalmente sus súplicas fueron escuchadas y tocaron Knights of Cydonia, con todo el palacio saltando y coreando la canción. Con ella Muse puso fin a una hora y cuarenta de concierto, que aunque fue poco nos dejó a todos con la sensación de haber vivido un sueño.
No quiero parecer una fan enloquecida, así que tampoco todo van a ser buenas críticas y adulaciones. Muse es una gran banda y podía haber actuado como tal tocando mínimo dos horas. Además, los tres nos demostraron de sobra ser grandes músicos, por lo que podían haber adornado sus temas con muchas más improvisaciones. No obstante, aún me encuentro sumergida en un sueño, sin llegar a asimilar aún que he visto a Muse.
Hice vídeos, bastante malos por cierto, pero los subiré durante esta semana. Fotos ni una, porque con el móvil si los vídeos son malos no os podéis ni imaginar las fotos. Las imágenes que acompañan este artículo son cortesía de Ricky, el cual se encontraba en cuarta fila, después de tragarse 7 horas de cola xD. Gracias por el aporte guapo ^^
Y el 9 nos toca Editors. Con este grupo nos quitaremos también una espinita después de perdernos hace dos años un directo mítico, con versiones acústicas impresionantes, gracias a nuestra mala cabeza (pensábamos que era más tarde y nos enteramos esa misma noche xDDD).



Después de tantas esperas y especulaciones Google ha presentado su sistema operativo, Chrome OS.







