El día de reyes ha sido posiblemente el que más ilusión me haya podido hacer. Ya se que soy mayorcita para reyes magos, aparte de que yo no dejo entrar a tres desconocidos en mi casa, y más si uno de ellos es negro. Que oye, no soy racista, pero ¿y si vienen a violarme? Un negro puede hacerme mucho daño.
Bueno, volviendo al tema, el día me hacía mucha ilusión, porque la noche del 6 tenía un regalo que ni Papa Noel, ni los reyes, ni dios, superarían: entradas en tercera fila para ver el Atleti – Barça.
A pesar de algunos “contratiempos” iniciales, al final llegamos al estadio mi padre y yo, y como no, toco esperar a mi querido novio, que se lució apurando, y claro, los trenes de Príncipe Pío castigan y no perdonan, así que llegó cuando ya había empezado el partido y nos toco esperarle porque teníamos su entrada.

Pero pese a eso, que tampoco fue demasiado nefasto (nada de goles y cosas raras en nuestra ausencia), entramos al estadio, y fuimos a buscar nuestros asientos. Lo primero que me encuentro al entrar por mi sector es a Messi a unos metros, en el campo :_) Así que fuera cual fuese el sitio molaba, porque tendría toda la primera parte para disfrutar de Messi y la segunda para deleitarme con otro crack, Iniesta.
Al final nos sentamos en otros asientos, porque eso estaba petado y total, no iba a cambiar mucho la situación. Comenzaba el espectáculo, a disfrutar de la magia culé.
Da gusto ver jugar al Barça, aun más en directo, porque este Barça juega en otra liga diferente al resto de clubs españoles, en la liga de lo divino, lo perfecto xD También ayudó la desidia del Atleti, lo cual me molestó mucho por la afinidad que siento por ese equipo, y al poco de estar dentro disfrutamos del primer gol culé, creado precisamente en la banda de Messi, con un pase a Alvés, que con un taconazo le dejó el balón a Messi para marcar a placer.

No pude resistirme y lo celebré, aunque algo acojonada (estaba rodeada de colchoneros), pero está claro que la afición del atlético tiene mucha más clase que otras aficiones madrileñas (y no quiero señalar xD)
Eso sí, con el segundo gol fui más comedida, más que nada porque fue un penalti y había mala leche colchonera a mi alrededor pero con el palo de Messi tras jugada personal increíble, y el tercero, no pude ya contenerme.
Pero lo mejor de todo fue el cambio de Messi. Me levanté para despedirle como se merecía, pero la sorpresa vino cuando la mayoría de colchoneros también lo hacían, así da gusto.
Por tanto, la noche fue perfecta. Veo por primera vez a mi equipo jugar en un estadio, ganamos de forma clara y sin el equipo de gala, y Messi se lució como nunca. ¿Qué más se puede pedir?
Por cierto, y ya para acabar, tengo unas fotos y un par de vídeos en el móvil de Andrés que espero subir lo antes posible.