No estoy muy activa estas últimas semanas, pero entre la visita de mi familia (como mola la enana
) y el cambio de área de negocio en el curro, no es que me sobre el tiempo.
Quería aprovechar el primer momento libre para hablaros de una saga de fantasía (otra más xDD) que me estoy leyendo: Geralt de Rivia.
Como habréis visto, si seguís el blog, la cantidad de libros de fantasía que he leído no es precisamente poca, por lo que el hecho de afirmar que Geralt de Rivia está entre las tres mejores sagas que he leído tiene cierta importancia.
Tampoco es que sea una crítica literaria (menos mal, las gafas de pasta nunca me han quedado bien), pero soy tan aficionada a los libros de fantasía que puedo contrastar y apreciar mejor que libros son buenos, cuales son interesantes y cuales apestan.
Geralt de Rivia es de esas sagas que cualquier amante de la fantasía debe de leer, junto a Canción de Hielo y Fuego. Sí, no estáis viendo mal, la pongo a la altura de mi saga preferida de fantasía, pero es que se lo merece.

Los libros narran la historia del brujo Geralt de Rivia, que acaba con aquellas criaturas no dotadas de razón que amenazan la vida de los seres humanos. Pese a que su oficio debería de ser altamente respetado, la gente no lo mira con buenos ojos, ya que es sabido por todos que los brujos no son humanos normales, son mutantes que tienen alterados sus cualidades físicas y psíquicas para cumplir a la perfección su trabajo.
Durante el transcurso de las 7 novelas (no os asustéis, son cortitas) conocemos la vida y aventuras del brujo. Como conoce a la hechicera Yennefer y a su protegida y destino, la niña Cirilla de Cintra. Esto está adornado con grandes tramas y giros argumentales, personajes increíblemente buenos, como Jasker, bardo y mejor amigo de Geralt, o Milva y Regis, que no salen hasta el quinto libro. Eso sí, los primeros libros son introductorios y pese a que son los encargados de que luego se habrá la trama y no traen tanta “chicha”, no quiere decir por ello que sean de menor calidad.
Otro punto a favor que quiero destacar es el mundo de fantasía, el cual está basado mayoritariamente en la mitología del este de Europa, que resulta todo un soplo de aire nuevo teniendo en cuenta que la mayoría de fantasía se basa en mitos occidentales.
Andrzej Sapkowski además consigue que los campesinos y gente de a pie sea creíble, sólo quieren vivir y hacen lo que sea para ello. Los nobles son auténticos capullos que no tienen ni idea de lo que necesitan sus naciones. Y en general, el ser humano es jodidamente asqueroso y repugnante. Vamos, que se acerca mucho a la vida real, y de hecho no es raro ver referencias al agotamiento de recursos, el problema invernadero o la religión.
Los elfos y enanos son las otras criaturas de este mundo, que estaban desde antes que el hombre.
Los primeros viven en reservas, desplazados por la expansión de los humanos y tampoco penséis que son esos seres comprensibles y amables que pasan de todo como en otras obras de fantasía. Aquí los elfos son auténticos nazis hedonistas que odian a los humanos de forma enfermiza, eso sí, ya veréis que a diferencia de los nazis estos tienen razones para ser tan xenófobos.
Los enanos, por su parte, se adaptan mejor, y se dedican principalmente a comerciar con los humanos, por lo que no son tan acosados como los elfos.
De este libro se han hecho adaptaciones para televisión, en forma de serie, y para cine. Ambas son bastante pésimas según las críticas que he leído y han sido rechazadas por el mismo autor de los libros. También hay un videojuego, este sí, de buena calidad, llamado The Witcher, que puede que os suene y que sí merece la pena.
¿Mi nota a este libro? Un 9 y puede que me quede corta, tal vez cuando acabe con el sexto y séptimo, que son los que me falten, esta nota suba a una matrícula.