Dec 15

Ayer hablaba con un compañero del curro sobre el lenguaje oculto de las indirectas en las mujeres. Me parece ilógico que muchas de ellas pasen desapercibidas para el género masculino, porque principalmente existe una amplia gama de indirectas comunes entre todas las mujeres y las específicas no son más que variaciones de las comunes.

Como éste es el segundo post en el que explico comportamientos y formas de actuar de las mujeres creo que va siendo hora de abrir una nueva sección en el blog: Women FAQ.

A continuación os muestro algunas de las indirectas comunes y la explicación a cada una de ellas:

Que bonito es ese X (X=artículo de una tienda o centro comercial)
Quiero que me compres X.

Pienso que podríamos X (X=cualquier acción)
Vamos a hacer X

*En esta frase cabe aclarar que cualquier partícula condicional en una frase se transforma en un imperativo.

¿Es que no me quieres?
Voy a pedirte algo y una negativa puede tener consecuencias catastróficas.

¿Qué tal me queda?
Quiero que me digas que me queda de puta madre

¿Estoy gorda?
Dime lo guapa que soy

* Aclarar que las últimas tres frases son una generalización de la siguiente regla. Cualquier frase interrogativa busca una respuesta acorde a nuestras preferencias.

Ya hablaremos sobre esto
Ya entrarás en razón y acabaras apoyando mi opinión

Ahora no cielo, me duele la cabeza / me encuentro mal / tengo la regla
No me apetece hacer el amor en este momento, y no va a cambiar mi opinión al respecto

Te quiero como un hermano
Me caes muy bien y te aprecio mucho pero no va a haber nada entre ambos

Te quiero pero sólo como amigo
Eres majete pero entre los dos no va a haber nada.

Tú veras…
Como lo hagas, atente a las consecuencias

Haz lo que quieras
Hazlo y estarás un mes sin sexo, como mínimo.

Decide tú…
Pero que sea lo que yo quiero.

Tenemos que hablar
Se aproxima tempestad

No hay comunicación suficiente entre ambos…
No piensas como yo quiero

No me mires de esa manera
Me encanta tu mirada lasciva.

No hace falta…
Quiero que lo hagas

* Las negaciones suelen suponer justamente lo contrario. La experiencia te hará separar cuales son de verdad y cuales son afirmaciones camufladas

Todavía podría extenderme más. Hay indirectas de subconjuntos del género femenino, como las madres, que merecen un post individual para ellas solitas.

Dec 01

Os resultará extraño mi parón de la semana pasada. No penséis que fue por vagueza, ni por tener mucho lío (aunque podría ser bastante creíble teniendo en cuenta que estoy en plena mudanza).

La razón fundamental fue que tuvo varios días completamente controlados por las hormonas femeninas. Si sois hombres y estáis ya pensando en cerrar este post no seáis tan rápidos, porque las hormonas son las causantes del arraigado problema de entendimiento entre hombres y mujeres.

Tienes la regla, y te levantas como cualquier día normal, pero por una extraña razón estás echa un asco. Te parece que la vida no tiene sentido y que tu eres el ser más insignificante del planeta. Todo te parece poco, y comparas cada faceta de tu vida con ideas platónicas, que no hacen más que empeorar las cosas. No importa que estés con la mente en blanco, sin motivo aparente se te llenan los ojos de lágrimas y te sientes la tía más estúpida en la faz de la tierra. Para colmo pagas tu momento emo con todo aquel que se cruce. No paras de intentar que tu novio, amigos y familiares te recuerden lo especial y extraordinaria que eres, pero por mucho que se esfuercen nunca es suficiente.

Otras veces las hormonas actúan de formas más lascivas. Por una extraña razón sueñas algo subido de tono. En ese momento te levantas siendo una auténtica ninfómana en potencia. Quedas con tu novio y difícilmente puedes tener una conversación que no verse en pastelería de novela rosa y de no ser así en destacar lo bueno que está. Esto no hace más que ahondar en la llaga, y el calor tarda poco en recorrer todo tu cuerpo. Si por un casual tu pareja no está de humor o de condiciones para mantener una siempre temida conversación romántica, o en raras ocasiones, para apagar la “llama” que te invade, puede que las hormonas reconduzcan tus ánimos a la primera alternativa que he mencionado antes.

Tanto el momento hormonal emo como el lascivo pueden acabar en el tercer estado de ánimo, el estado Super Guerrero, como lo bautizó mi propio novio. Los cambios de humor son tan variables que es perfectamente computable ser la tía más sobona y adorable y como hagan lo más mínimo (y con mínimo me refiero a cualquier cosa) que nos moleste podemos entrar en este estado. No entramos a razones, nos ponemos de muy mala ostia y, dependiendo de las capacidades de cada mujer, podemos ser muy hirientes.

Las tías que acabéis de leerlo me entenderéis, y los tíos puede que ahora nos comprendáis un poquito mejor, o por el contrario, sigáis pensando (y lo cual es comprensible) que somos bichos raros. Para estos casos basta con daros el teorema fundamental de las hormonas femeninas: Cambian de conducta a la mujer en periodos durante o cercanos a la menstruación. Mientras este periodo tenga lugar, os recomiendo ser muy cuidadosos con cualquier fémina que conozcáis.