Mar 02

El sabor a óxido y sal le empalagaba la boca. Notó un fuerte peso en su espalda. Intentó incorporarse y descubrió que el peso provenía de uno de los numerosos cuerpos sin vida que yacían a su alrededor.

Recogió su espada del suelo. Una vez más el azar y el templado acero de su arma le habían salvado la vida. No recordaba muy bien como había llegado a ese estado. Imágenes inconexas de la batalla le venían a la cabeza. Miembros desmembrados y tajos profundos inflingidos a sus enemigos. El choque contra el sucio barro, impregnado de la sangre de cientos de hombres. Y por último, la oscuridad.

Ya no quedaba nadie en el campo de batalla. Si alguien había sobrevivido no parecía que tuviera tiempo para asegurarse de que sus compañeros de armas estaban realmente muertos. Lo comprendía, el también habría vuelto al calor del campamento sin mirar atrás.

Lo que no llegaba a entender era que hacía con vida. Los demonios podían sentir la vida como un hambriento el olor de un suculento guiso de carne recién hecho. Lo habrían localizado y devorado, hasta que exhalara su último suspiro de vida. No obstante, ahí seguía, de pie. Tal vez los dioses le habían sonreído por una vez.

Envainó su espada, y tambaleándose, se puso en camino hacia el campamento.

Autora:

María del Mar Millán García
Brody

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Desolación y muerte by María del Mar Millán García is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

Dec 09

El sabor de la hiel en su boca le invadía y su estómago estaba contraído, como si alguien, desde dentro, se lo aprisionara entre un férreo puño.

Miró a su alrededor y vio que no era el único en ese estado. El miedo invadía sus filas como si pudiera ser palpable. La imagen que tenían ante sus ojos era cuanto menos desalentadora. Hordas y hordas de demonios ocupaban su campo de visión hasta perderse en la línea del horizonte.

Fue en ese momento cuando comprendió todo. Daba igual si moría o vivía, ahora sólo importaba eliminar al máximo de enemigos posibles. Salvar al resto del mundo, incluidas familias, amigos y vecinos, de todos aquellos que su espada pudiera mandar al infierno.

Viking_-_Battle_for_Asgard,_2008

Sonó el sonido sordo de un cuerno, y sus músculos se tensaron. Notaba como su cuerpo se llenaba de una energía electrizante, que engarrotaba cada uno de sus músculos y tenía la certeza de que tendría fuerzas para luchar durante horas.

A la orden del capitán las flechas surcaron el cielo y cayeron sobras las filas de demonios. Estos ya corrían hacia ellos, mientras que sus hermanos de armas esperaban a la orden del capitán para caer contra las hordas demoníacas.

Un segundo sonido del cuerno surcó las filas del ejército. Un instante después estaba corriendo hacia el enemigo. Era como si viviera un sueño. No notaba sus piernas correr a grandes zancadas, ni tampoco notaba la frisa de aire que arremolinaba su cabello frente a su rostro.

Estaba invadido por la fiebre del combate. Pasara lo que pasara lucharía hasta que exhalara su último aliento.

Autora:

María del Mar Millán García
Brody

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Fiebre de combate by María del Mar Millán García is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

Nov 16

No le importaba ya nada, ni siquiera el designio de los dioses. La pesada carga que tenía que llevar consigo día a día quedaba en esos momentos atrás, casi olvidada en un pequeño rincón de su mente.

Aquellos ojos azules, que parecían contener el cielo de un soleado día de verano, la miraban directamente a los suyos y la derretían. Sir Jonas se sentó en los pies de su cama y le dedicó una de aquellas sonrisas arrebatadoras.

-  ¿Qué tal el viaje mi señora? Estaba muy preocupado. Me dijeron que perdió el conocimiento a varias millas a caballo de aquí y casi se parte el cuello al caerse – Su ceño se frunció por la preocupación y mostró unas finas arrugas que le daban un aspecto demasiado sobrio para su carácter.

-  No ha sido nada que no cure el sueño y reposo – le devolvió una sonrisa con la esperanza de calmarlo. Se incorporó a sabiendas de que no llevaba más que un fino camisón que escandalizaría a cualquiera.

-  Mi señora, ¿queréis algo? Si puedo ayudaros decírmelo, aunque preferiría, como podéis comprender, que fuera una sanadora la que os ofreciera sus cuidados – La miró sin ningún tipo de pudor y dibujó en su rostro una mueca irónica.

-  Vuestros cuidados son mejores que los de ninguna sanadora – Cogió su mano y lo acercó hacia ella. Podía absorber su olor, aquel perfume que le recordaba a sudor, pero también a orquídeas. Rodeó con su brazo aquel cuello tenso y musculoso – Veis, así estoy mucho mejor que… – No pudo decir nada más, en aquel momento los labios de Sir Jonas apretaban los suyos y podía notar su suave aliento penetrando en su boca.


Lyanna & Rhaegar (Canción de Hielo y Fuego)

Autora:

María del Mar Millán García
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Perfume de sudor y orquideas by María del Mar Millán García is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

Jul 10

Llevaba tiempo sopesando esta posibilidad, y esta mañana al levantarme tenía claro de que era el momento para llevarla a cabo.

La vida había dejado de tener sentido desde que la perdí en aquel maldito accidente. ¿Por qué no fui más despacio? ¿Por qué tuve que beberme aquellas copas antes de coger el coche? Los remordimientos apenas me dejan dormir, y siento que soy el culpable de que ella haya dejado de existir. Nunca más la veré. Nunca más la besaré. ¿Qué razón tiene pues seguir en este mundo?

Aquel fatídico día había pensado, quien sabe si animado por el efecto del alcohol, pedirle matrimonio al llegar a casa. Estaba decidido a dar ese paso, aunque siempre había sido muy reacio a atarme a nadie.

Pero no pude decírselo, ella nunca supo que estaba mucho más comprometido de lo que nunca hubiera imaginado, que de verdad quería pasar el resto de mis días a su lado.

Nunca he creído en el más allá, pero es la única opción que me queda, que de verdad esté equivocado y la vuelva a ver. De todas formas, para que seguir con una vida insulsa, donde la culpabilidad me chillará día tras día que yo la maté.

Ahora que estoy de pie aquí arriba, mirando a las personas que desde aquí parecen hormiguitas, sólo deseo que no duela, o por lo menos no mucho… aunque que más da, lo importante es que dejaré de sentir, de pensar, de llorar y, sobre todo, de vivir.

Espero que mis padres lo entiendan.

Te amo mi vida.

Autora:

María del Mar Millán García
Brody

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Un paso al abismo by María del Mar Millán García is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.